No fue un mal año el de 1994 para Pedro Guerra, que encabezó una nueva generación de cantautores que se atrevieron a reclamar un lugar propio difuminado durante muchos años. A veces no viene mal refrescar la memoria para recordar que muchos de nuestros grandes artistas aún se mantienen firmes y así hay que escucharlos y quererlos.
Como todos los discos de Pedro Guerra, Bolsillos no escatima ni racanea. Son 14 canciones compuestas, cantadas, arregladas, programadas y producidas por Pedro Guerra en su madrileño Estudio del Piso de Abajo. Junto a él, en algunas canciones del álbum ha participado una amplia relación de magníficos músicos. Vicente Climent (batería), Marcelo Fuentes (bajo), Osvi Greco (guitarra), Rodney D’Assis (percusión), Joan Albert Amargós y Kitflus (arreglos), Andreas Prittwitz (clarinete), Cuco Pérez (acordeón)...
También son múltiples las fuentes de inspiración que han construido las canciones. Ray Loriga, el folklore canario, versos de diferentes artistas (Llach, Dylan, Veloso, Páez, Marley, Brel, Falú, Silvio Rodríguez), la televisión-bazofia, las tendencias, las miserias de la cultura occidental, la represión franquista, el consumismo insolidario, la generación cómoda... Es la mirada siempre comprometida de Pedro Guerra sobre lo que pasa a nuestro alrededor y que se niega a permanecer en un silencio cómplice. Nunca calló Pedro Guerra y tampoco calla ahora.
Musicalmente, Bolsillos es un disco variado que recorre estilos. Algunas canciones tienen aquella intimidad tranquila de sus primeros tiempos, mientras otras buscan ritmos más vivos. Sí ha cambiado la posición de Pedro Guerra a la hora de componer. Su actitud actual está más cerca del cronista que canta lo que ve, lo que pasa, en lugar de enseñarse desde dentro. Ya no es un recién llegado que necesita desnudarse para ser aceptado. Hoy, Pedro Guerra ofrece señales para que conozcamos su posición respecto a lo cotidiano que nos afecta a todos. Es el cambio fundamental de un artista que nunca se ha sentido cómodo con la repetición de lo ya hecho y aceptado.
Lo que sí mantiene Pedro Guerra en Bolsillos, como algo que sirve para guardar cosas usuales, es la cercanía, la sencillez, la necesidad de cantar al oído, de casa a casa, sin mayor pretensión que agilizar cuerpo y mente a través de las canciones. En este sentido, Bolsillos está más cerca de aquel primer Golosinas que otros discos de Pedro Guerra. La gira de presentación del disco también tendrá el espíritu de aquellos primeros años: Pedro solo, con su guitarra, quizá descalzo, con su gente alrededor. Sacando con naturalidad canciones (¿también golosinas?) de los bolsillos.