Vinagre y rosas rompe cuatro de silencio, casi un lustro sin nuevas canciones de Joaquín Sabina, y su aparición es un acontecimiento en la música y la cultura españolas. Es un álbum en el que, como dice el poeta Luis García Montero, “Joaquín se ha abierto más que nunca, y sin embargo es también más Joaquín que nunca”. Justa definición para uno de los grandes trabajos de un artista que lleva almacenando en el disco duro de nuestra memoria un buen puñado de canciones imborrables desde que apareció su primer disco, allá en 1978.